Me quiero, no me quiero

Jimmy

A veces confundimos el movimiento con el progreso. Nos vamos lejos y creemos avanzar, pero hay viajes que no cambian de lugar: cambian de sitio la memoria y la dejan a la vista.

Me quiero, no me quiero reúne dibujo, papel y pintura al óleo de Jimmy Valles en un jardín surreal que también necesita podarse para florecer. Un jardín que llega desde un sueño y sostiene una obra sobre las formas de sanar una herida. El recorrido empieza en la infancia —dibujos, papeles pegados, gestos que no piden permiso— y después las imágenes cambian de cuerpo: aparecen en óleo, en formatos verticales que acompañan una ascensión. Memorias que se desprenden del suelo y se van flotando.

El surrealismo tiene algo de niñez. Un niño todavía acepta asociaciones que un adulto aprende a considerar imposibles. Volver a ese ojo es permitirse mirar otra vez lo que alguna vez pareció extraño, prohibido o imposible.

Entre jardines, muñecas y recuerdos, la obra insiste en aquello que permanece incluso cuando creemos haberlo dejado atrás. Sanar no es borrar: es convivir con la herida de otra manera, reconocerla, darle otro lugar dentro de la historia propia.

Vamos a irnos lejos para terminar regresando a nosotrxs mismxs.

Obra original de Jimmy Valles disponible en LIEBRE LI BRE, galería de arte contemporáneo en Durango.